“A toda vela”

Veleros al viento

A pesar de que los barcos han existido desde tiempos antiguos, una gran parte de las personas no comprende exactamente cómo es que funcionan cuando se trata de veleros, y no de barcos o lanchas con motor.

Claro, expresiones como “a toda vela” o “viento en popa” sugieren que el barco se mueve únicamente por efecto del viento empujando las velas, o por el movimiento del mar cuando las velas están arriadas. Inclusive, se han visto casos como la regata del Yacht Club Posadas, en su 29 aniversario, donde la falta de viento contribuyó enormemente a un resultado tajante, donde sólo una nave llegó a término, lo cual implicaría que sólo pudieran moverse en una dirección, y que el cambio en la dirección del viento haría imposible decidir el curso de la nave, por lo que, aunque estas características son parte del fenómeno, hay mucho más detrás de ello.

El llamado Principio de Bernoulli, dentro de la dinámica de fluidos, ayuda a comprender cómo es posible para los veleros el navegar en diferentes direcciones que la del viento. Este principio establece que el incremento en la velocidad de un fluido ocurre simultáneamente con una disminución en la presión o la energía potencial de dicho fluido. Por lo que, en el caso de la mencionada regata, no se trató de que el viento estuviera en una dirección inconveniente, sino simplemente la falta de éste.

Una de las partes fundamentales de los veleros es la orza, que se utiliza para contrarrestar la deriva ocasionada por el viento. Existen diferentes tipos de orzas con formas rectangulares, en forma de trapezoide o en forma ovalada, dependiendo de la clase de velero, y que en modelos antiguos se situaba a los lados de la nave, o en el centro, a veces llamada orza de quilla o de deriva.