Amenazas en el Delta

Seguridad versus diversión

Una de las áreas más bellas de Buenos Aires es el Delta del río Paraná, considerado una maravilla natural. Durante algún tiempo, esta maravilla era utilizada mayormente por la clase alta. Eventualmente inmigrantes de diversos países y diferentes bagajes se establecieron en la zona, que fue entonces conocida como “las islas”, y a sus pobladores se le comenzó a conocer como los “isleños.”

Paulatinamente, Las Islas se han convertido en una zona de alta afluencia turística. Sin embargo, un problema que ha ido en aumento es la falta de regulación para múltiple instancias, tanto en el caso de los visitantes, como las pocas actividades económicas que aún se realizan en el área.

Fue hace algunos años que los jóvenes de la región comenzaron algunas prácticas inseguras al realizar fiestas masivas con música, alcohol, y drogas, lo que ha ocasionado que el área, anteriormente conocida como un sitio de descanso familiar, se haya vuelto prácticamente una zona sin ley luego de la migración de muchos de los habitantes por motivos de seguridad.

Infortunadamente, el uso de drogas y el alto volumen de la música, así como el uso de pirotecnia bajo pobre o nula supervisión, no son las únicas prácticas peligrosas en el Delta. Recientemente, los asistentes han estado utilizando motos de agua, lanzas, botes, yates, entre otros, de forma irresponsable, generalmente a exceso de velocidad ocasionando un gran número de accidentes, especialmente colisiones, e incluso muertes, como la trágica muerte de Daniela Arnolfo. En muchos casos, estas fiestas no están autorizadas, y pueden causar alarmantes efectos negativos para el medioambiente de la región.

Aunque la cantidad de tragedias ha mermado levemente la cantidad de personas que se unen a este tipo de eventos, la falta de conciencia y responsabilidad no puede ser eliminada tan rápidamente luego de su presencia por más de 20 años.