Multicascos/Construcción Náutica Amateur

Los Diseños de James Wharram

por Héctor de Ezcurra* 

Desde hace 50 años, este original diseñador, desarrolla catamaranes de crucero, combinando técnicas modernas con la experiencia marinera milenaria de los navegantes polinesios.

    Cuando vemos los diseños de James Wharram, tendemos a pensar "Pintoresco", "Simpático", "Anticuado", como si fueran algo de adorno, para mostrar, pero que realmente no sirvieran para navegar. Una mirada más profunda nos permite ver que no hay en sus ideas ninguna ingenuidad, superficialidad, ni descuido, cuando de diseñar se trata.

    Es que Wharram no es alguien que diseñe principalmente para vender sus proyectos a astilleros, desde la teórica comodidad de su escritorio, sino que él diseña "desde la trinchera", habiendo construido con sus propias manos muchos de sus diseños y habiéndolos navegado intensamente, en innumerables travesías marítimas, varias de ellas oceánicas. Y lo hizo desde la década del '50, aún antes de que la palabra "catamarán" fuera común entre los nautas (siendo en realidad él, junto a un par de diseñadores franceses, las personas que hicieron que este tipo de embarcación y su nombre, se popularizaran).

    Su filosofía de diseño, (mejor explicada en el capítulo "How we design" de su sitio web , de recomendable lectura),  se basa en varias interesantes premisas.


James Wharram en 1994.

    En primer lugar, sus múltiples diseños son pensados de manera que uno se pueda construir su barco. Sus instrucciones de construcción, son un verdadero curso por correspondencia, que debieran permitir a un nauta que no es constructor ni  carpintero,  construirse su propio barco, casi sin ayuda especializada.

    Además, tiene una visión ecologista de la construcción, priorizando la utilización de materiales renovables (madera), la prescindencia de lujos y de elementos caros, incluso la de accesorios comunes en la mayoría de los barcos (molinetes, infinidad de partes metálicas, guardamancebos, aparejos sloop, etc. Basa su filosofía en la experiencia milenaria de los grandes navegantes polinesios, que no necesitaban nada de eso para navegar miles y miles de millas, cubriendo en sus viajes una gran porción de Pacífico.

    Le presta especial atención al tema de la estabilidad, (la gran crítica que se le hacen a los catamaranes en general). En las páginas de su sitio web, vemos como él explica que durante milenios, los catamaranes fueron estables hasta que se los empezó a modificar para obtener más velocidad y mejores resultados en regata. Cuenta su historia, que empieza cuando los dos clásicos navíos de la antigüedad, la canoa rápida (estilizada, rápida e inestable) se combinó con la balsa (estable, de amplia superficie, pero lenta), para crear esta combinación única que es el catamarán (estabilidad + rapidez), (ver figura 2).

    Cuando se quisieron aprovechar estas características para la velocidad y las regatas,  se les adaptó el aparejo sloop, (en las últimas décadas dominante en la náutica) levantándoles el centro vélico, lo que hizo crecer su velocidad tanto como su inestabilidad.

    Hace pocos días, el "Cheyenne", el super-catamarán de  Steve Fossett, acaba de batir el record de velocidad en circunnavegar el globo, habiéndolo hecho en sólo 58 días y 9 horas, a un promedio de velocidad de 18,37 nudos. Pero barcos así, diseñados para la velocidad, ciertamente que navegan con escaso límite de estabilidad, lo que los hace poco apropiados para cruceros seguros, (oceánicos o no).

    La solución que encontró Wharram para hacer estables sus catamaranes, fue buscar aparejos con disposición más horizontal que la extensión vertical de los aparejos sloop.

    Descubrió así que el tipo de disposición del velamen de los viejos barcos de trabajo europeos (similares al "Spray" que utilizó Joshua Slocum para circunnavegar el globo, (ver dibujo a la derecha), era lo que les había permitido navegar durante siglos sin tener jamás problemas de estabilidad.

    Fue así que diseñó, inspirándose también en los aparejos holandeses, el aparejo "Soft Wind Sail", con el que dotó a sus diseños más modernos, los de la serie "Tiki" (ver fotos).


Tiki 21.


Tiki 38.


Una vela mayor (obsérvese la falta de necesidad de una  botavara).


Aparejo tipo goleta ("schooner") del Tiki 31.

Haga click aquí para ampliar la imagen.    Este tipo de aparejo, consiste habitualmente en una vela sin garruchos, con un borde de ataque que rodea al palo (cilíndrico y sin herrajes), con un pico más corto y liviano que en una vela cangreja (llamado "gaff"), y sin botavara (poco necesaria en la mayor de un catamarán, cuya enorme superficie permite cazar la vela desde cualquier lado). Se logra una vela eficiente, con 45% menos de altura de mástil y menos turbulencia que lo que tendría una vela de un sloop de la misma superficie. Esto, junto al reparto de la superficie vélica a veces en dos mástiles tipo goleta, hace que sean velas manejables sin molinetes, fáciles de tomar rizos, de izar y de arriar, (aún con viento de popa, sin cambiar el rumbo). Por otro lado, la maniobra se simplifica enormemente, e incluso la toma de rizos se hace eficazmente (ver dibujo).

    Para mejorar la estabilidad, también sacrificó orzas, y calado, lo que hace a sus barco un poco menos orzadores que un monocasco de la misma eslora o que un catamarán de regata, pero les hace ganar en seguridad y en tolerancia a la ola.

    Con el mismo objetivo disminuye al máximo la obra muerta y el francobordo, casi igualando al porcentaje obra muerta/eslora a los barcos de regata de última generación (11%). Esto disminuye la resistencia al viento y la ola, aumentando la seguridad y la velocidad.


Wharram en 2003, timoneando una
réplica de un barco vikingo.

    Su filosofía de no ir "en contra" de la Naturaleza, sino "a favor", hace que sus sistemas constructivos no fuercen las posibilidades de resistencia de la madera, sino que es gentilmente moldeada a adaptarse a la forma deseada. La misma filosofía lleva a un tipo de diseño que crea barcos cuyas partes y materiales no están "sufriendo" y forzados en navegación, sino que sus cascos están unidos con el pontón en forma flexible, otro punto que tiende a la seguridad.

    Todas estas características hacen barcos a los que habrá quien les pueda criticar la falta de habitabilidad, de lujo, de espacio y de la  comodidad al que nos tienen acostumbrados los monocascos (o incluso los catamaranes) de crucero convencionales, de la misma eslora. Pero no hay quien pueda decir que son barcos que no navegan bien, incluso a veces muy rápido. Justamente, hace pocos días, un orgulloso propietario uruguayo de un Tiki 26, hizo el cruce San Isidro - Villa Soriano (R.O.U.), cubriendo la distancia de 80 millas en 10 hs., navegando por momentos a 13,5 nudos.

    Por otro lado, calados de 20 a 50 cm, los hacen muy atractivos para ámbitos como nuestro Río de la Plata, donde los problemas de calado siempre tienden a agravarse y nunca a la inversa.


Parte del staff de James Wharram Designs: Hanneke Boon, (diseñadora, y socia de James),
 Ruth (su esposa,  encargada de administración y ventas), James y Liz.

Le dió curiosidad, ¿no?: visite el interesante sitio web de Wharram:

Haga click aquí para acceder al sitio web de James Wharram Designs.

Héctor de Ezcurra
Mayo de 2004

* Gran parte de la información y todas las imágenes son tomadas del sitio web del James Wharram Designs, reproducidas con su autorización personal.

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