Mar de plástico

El problema de la contaminación del mar por sólidos plásticos ha aumentado alarmantemente en los últimos años. Una de las principales razones se debe a que, a pesar de la posibilidad de reciclaje, una gran cantidad de desechos plásticos es llevada a vertederos, en los que la lluvia o el viento pueden causar que éstos terminen en el mar, ríos, entre otros. No es extraño, por ejemplo, encontrar casos de obstrucciones en alcantarillados por desechos plásticos, en ocasiones causando inundaciones en las calles, o deficiencia en el servicio.

Problema global

Cerca del 80% de los desechos plásticos terminan en el mar, donde afectan sobre todo a las especies marinas, afectando también a la pesca. Muchas de estas especies enferman o mueren por la ingesta de plástico o al atascarse con ellos. Esto último ocurre particularmente debido a que la mayor parte de los plásticos en el mar no permanecen en la superficie del agua.

Los plásticos suelen acumularse en ciertas zonas del planeta, particularmente en el océano Índico, Pacífico y Atlántico. Estas concentraciones suelen coincidir con zonas de turismo, donde la falta de conciencia de los visitantes contribuye altamente a la generación de basura e inadecuado desecho de la misma.

Un proyecto para contrarrestar este problema ha sido el proyecto Flipflopi, en Lamu, Kenia, del que se generó un barco construido totalmente con plástico reciclado. Otros proyectos incluyen la elaboración de “plásticos” biodegradables utilizando escamas de pescado, que es un subproducto que suele desecharse, propuesta que está siendo analizada para verificar su uso seguro en la industria alimenticia.

Estos proyectos e investigaciones han surgido en un intento de combatir el problema existente, por una parte, y evitar que siga ocurriendo, por otra, pues el motivo principal de la excesiva generación de plásticos es el hecho de que muchos de éstos son utilizado una única vez antes de ser desechados.